Assassin's Creed IV: Black Flag: Nasáu y el Observatorio
En 1715, un pirata galés mata a un Asesino, le roba la ropa y el nombre, y acaba sentado en su lugar en una reunión de templarios en La Habana. Así entra Edward Kenway en la Edad de Oro de la piratería: se hace con un barco, el Jackdaw, funda una hermandad pirata en Nasáu, pierde a sus amigos en la horca y por culpa de las traiciones entre ellos, y pasa el resto de la historia persiguiendo un artefacto llamado el Observatorio, capaz de vigilar a cualquiera en la Tierra. Black Flag lo sitúa todo en puertos reales (La Habana, Nasáu, Kingston, Port Royal) y después deja el Caribe por las ruinas mayas de Tulum, una isla del golfo de Guinea y una escena final en Londres. El recorrido sigue a Edward desde el puerto donde arranca la conspiración de Torres, pasando por la república pirata y el gobernador que le pone fin, hasta la casa de Kingston donde Mary Read abandona el disfraz, la cárcel de Port Royal, Príncipe, donde espera el Sabio, y Covent Garden. La mayoría de las paradas marcan un lugar emblemático real de la ciudad que reconstruye el juego.