En la primavera de 1890, el dramaturgo y médico Antón Chéjov salió de Moscú, atravesó Siberia y navegó hasta Sajalín, una isla penal al norte de Japón, para contar a sus habitantes uno por uno. Mantuvo el plan en secreto hasta enero, viajó 82 días por Siberia y volvió a casa meses después, por mar.
La ruta sigue su camino desde su casa de Moscú, pasando por Tomsk, Irkutsk y el Amur, hasta los puestos penales de Sajalín, y de vuelta a Vladivostok. Varios marcadores señalan ciudades enteras, porque no se conoce dónde se alojó Chéjov.
En 1927 un antiguo noble y un encantador estafador persiguen doce sillas de comedor, una de ellas con joyas de familia escondidas, por toda la Unión Soviética. La novela cómica de Ilf y Petrov los sigue desde un adormilado pueblo de provincias, pasando por Moscú y el Volga, hasta el balneario de Piatigorsk, la ruta del Cáucaso y la costa de Crimea.
La ruta marca seis paradas; Stárgorod y Vasiuki son inventadas, así que sus puntos son solo posibles sustitutos.