El rey dorado que se internaba en una laguna de montaña en una balsa, cubierto de polvo de oro, es una leyenda, puesta por escrito por primera vez varias generaciones después de la conquista. El oro, las expediciones españolas, el desagüe de la laguna y una pequeña balsa de oro en un museo son historia.
La ruta sigue ambos hilos, y cada parada dice cuál es cuál: la marcha de Quesada en 1537, la propia laguna, el desagüe, una laguna rival, la cueva donde apareció una balsa en 1969 y el museo de Bogotá que la conserva.
En 1819 Bolívar llevó un ejército desde los Llanos inundados hasta el páramo de Pisba, un paso de 3960 metros de altura que había quedado sin vigilancia porque parecía impracticable. Semanas después ganó en Boyacá y entró en Santa Fe.
La ruta lo sigue desde el Congreso de Angostura, pasando por la helada travesía, el enfrentamiento de Gámeza y la carga de los lanceros en el Pantano de Vargas, hasta el puente de Boyacá y la capital. Varias paradas son aproximadas, ya que las fuentes nombran regiones y no puntos exactos.
Macondo no figura en ningún mapa, pero su autor creció en la costa caribeña de Colombia. Gabriel García Márquez se crió en Aracataca con unos abuelos para quienes lo extraordinario era perfectamente natural, y esa voz impasible se convirtió en la novela.
La ruta va de Riohacha, donde empiezan los Buendía, por la ciénaga y la sierra que rodean a Macondo hasta el ferrocarril, la compañía bananera y la masacre, y termina en la Ciudad de México, donde se escribió el libro. Macondo es ficticio, así que sus paradas son lugares reales que lo representan.
En enero de 1952 Ernesto Guevara, un estudiante de medicina de Buenos Aires de 23 años, y su amigo Alberto Granado, un bioquímico de 29, partieron a cruzar Sudamérica en una vieja Norton 500 de 1939 a la que llamaban La Poderosa. La moto murió en Chile, y siguieron en camión, vapor, balsa, a caballo y a pie: unos 8000 kilómetros en alrededor de nueve meses, que terminaron en un leprosario del Amazonas y en Caracas.
El diario de Guevara sobre el viaje, publicado décadas después como «Diarios de motocicleta», cuenta cómo la pobreza, los mineros explotados y los leprosos con quienes trabajaron lo cambiaron; pocos años después era «el Che», un dirigente de la Revolución cubana. La ruta sigue el viaje a partir de los relatos de ambos hombres, tal como los resumen los historiadores.