The Italian Job (1969) is set in Turin, with the Great St Bernard Pass, Kilmainham Gaol in Dublin and the Nivolet Pass among its real filming places.
The story is a gold heist in traffic-jammed Turin. This route follows it from the Alps through London and Dublin to the Museo Egizio, Lingotto and the final bus on a mountain road. Some scenes were filmed far from where the story puts them.
Nelson Mandela's life runs from a Mbashe River village to the lawns of the Union Buildings in Pretoria, with stops at Fort Hare, Liliesleaf Farm in Rivonia, Robben Island and Victor Verster Prison along the way.
The route follows him from his birth in Mvezo on 18 July 1918 through student days, underground work, years in prison and his inauguration as South Africa's first democratically elected president on 10 May 1994. Most stops can be visited; the pins at Mvezo and Qunu mark the villages, not a single building.
Detroit: Become Human is set in a near-future Detroit, 2038, where androids work and revolt among real landmarks like the Spirit of Detroit, the Monument to Joe Louis and Belle Isle.
The route follows six places where the game meets the real city, from downtown sculptures and Eastern Market murals to the suburb of Ferndale, the Packard plant and Belle Isle. The game is an approximation, not a recreation, so several stops are marked approximate or fictional.
En 1805, la fragata HMS Surprise es machacada por un corsario francés frente a Brasil, y su capitán se niega a volver a casa. La persecución desciende hacia el sur, rodea el cabo de Hornos y llega hasta las Galápagos, con un cirujano de a bordo que solo quiere mirar pájaros.
La ruta sigue el viaje de la película y luego los lugares donde se rodó de verdad: un tanque gigante en México y el barco réplica en San Diego. Trata de la película de 2003, no de las novelas de Patrick O'Brian, y las paradas en el mar quedan sin marcador.
La novela en verso de Pushkin sigue a un aburrido dandi de San Petersburgo que hereda una finca rural, rechaza la carta de amor de una muchacha, mata a su amigo en un duelo y, años después, la encuentra convertida en la estrella de la sociedad petersburguesa.
La ruta va desde los paseos por los jardines de la capital hasta el camino de entrada a Moscú y la finca de destierro donde Pushkin escribió parte del libro. La mayoría de los lugares del verso solo se vislumbran, no se describen, así que varios marcadores son aproximados o sustitutos.
Dos niñas crecen en un barrio pobre de Nápoles en la década de 1950: a una la impulsa la escuela, a la otra su pura brillantez. Las cuatro novelas napolitanas de Elena Ferrante siguen su amistad desde una muñeca arrojada por el conducto de un sótano hasta un paquete que llega por correo en 2010.
La ruta va del barrio del primer libro a Turín, pasando por Isquia, Pisa, San Giovanni a Teduccio y Florencia. Los libros nunca nombran las calles, así que casi todos los marcadores señalan zonas, no edificios.
En 1819 Bolívar llevó un ejército desde los Llanos inundados hasta el páramo de Pisba, un paso de 3960 metros de altura que había quedado sin vigilancia porque parecía impracticable. Semanas después ganó en Boyacá y entró en Santa Fe.
La ruta lo sigue desde el Congreso de Angostura, pasando por la helada travesía, el enfrentamiento de Gámeza y la carga de los lanceros en el Pantano de Vargas, hasta el puente de Boyacá y la capital. Varias paradas son aproximadas, ya que las fuentes nombran regiones y no puntos exactos.
El Kanto de Pokémon Rojo y Azul se basa en la región real de Kantō, en Japón: los fans asocian Pueblo Paleta con Machida, Ciudad Carmín con Yokohama, Ciudad Azulona con Shinjuku y Pueblo Lavanda con Narita. Empiezas en un pueblo tranquilo, vences a ocho líderes de gimnasio y te enfrentas al Team Rocket.
Esta ruta sigue el viaje del juego desde Pueblo Paleta hasta el último gimnasio y sitúa cada parada junto al lugar real al que se dice que se parece. El Kanto del juego se inspira en el real, no es una copia, así que todas las marcas son una lectura externa del mapa, no una ubicación oficial.
En marzo de 1976, un equipo de cine llegó al sur de Túnez y lo convirtió en otro planeta. George Lucas había elegido Túnez para el escenario del planeta desértico de «Star Wars», y el rodaje allí empezó el 22 de marzo de 1976: un hotel troglodita se convirtió en la granja de los Lars, las salinas en una granja de humedad, y las calles de Ajim, en Yerba, en el puerto espacial de Mos Eisley.
Cuando llamaron las precuelas, los equipos regresaron: en el rodaje de 1998 se usaron localizaciones en Onk Jemal, en Tozeur, Ksar Ouled Soltane y Ksar Hadada para escenas de Tatooine, desde la pista de la carrera de vainas de Boonta Eve hasta las chozas de esclavos donde vivía el niño Anakin. Los decorados abandonados tras el rodaje siguen en el desierto y pueden visitarse: esta ruta enlaza los ocho lugares, desde las dunas donde aterrizan los droides hasta las chozas de esclavos del patio de los graneros.
La tarde del 2 de octubre de 1872, el puntual e imperturbable Phileas Fogg apuesta con sus compañeros del Reform Club 20 000 libras, la mitad de su fortuna, a que puede dar la vuelta al mundo en ochenta días, y parte esa misma noche con su nuevo criado francés, Picaporte. Pisándole los talones va el inspector Fix, convencido de que Fogg es un ladrón de bancos en fuga. La novela de Julio Verne apareció en 1872, cuando la apertura del canal de Suez y los nuevos ferrocarriles de la India y de América habían hecho casi posible una carrera así contra el horario.
La ruta sigue el viaje hacia el este con las fechas de la propia novela, de Pall Mall de vuelta a Pall Mall.
La carrera récord de Nellie Bly en 1889 empezó en un muelle de Hoboken, se desvió a la casa de Julio Verne en Amiens y cruzó Estados Unidos en un tren especial desde San Francisco. La reportera del World de Nueva York se propuso convertir en realidad La vuelta al mundo en ochenta días y batir el récord de Phileas Fogg; lo logró con 72 días, 6 horas y 11 minutos.
La ruta sigue su libro de 1890, parada a parada, con las fechas de su propio registro. Fue hacia el este en vapor y en tren, a través del canal de Suez y de los puertos británicos de Asia.
En el 218 a. C., el general cartaginés Aníbal partió de Hispania para atacar Roma por la única ruta que los romanos nunca esperaron: por tierra, a través de los Pirineos, el Ródano y los Alpes, con decenas de miles de soldados, caballos y 37 elefantes de guerra. Cinco meses después bajó a la llanura del Po con un ejército maltrecho pero invicto, y en pocas semanas ganó sus dos primeras victorias en Italia.
La ruta sigue la marcha tal como la cuenta el historiador griego Polibio, que escribió unos setenta años después y recorrió él mismo el camino alpino. Nadie sabe con certeza por dónde cruzó Aníbal el Ródano ni qué paso usó, así que varias chinchetas están marcadas como especulativas.